La enfermedad de la bronquitis, suele ser fácil de detectar tan solo con observar los síntomas y un sencillo examen físico. El médico sólo ha de escuchar el sonido de las vías respiratorias. Si se trata de bronquitis crónica, el médico necesitará una radiografía del pecho para controlar el daño pulmonar, también puede necesitar pruebas de función pulmonar para medir el buen funcionamiento de los pulmones. El nivel de oxígeno en la sangre también se podrá comprobar a través de un aparato de pulsioximetría, el pulsioxímetro una prueba no invasiva y muy secilla de realizar. Para cualquier tipo de bronquitis los síntomas pueden incluir:
- Tos
- La producción de moco (esputo), este puede ser de varios colores: transparente, blanco, gris amarillento o verde. Muy raramente el esputo estará manchado de sangre.
- Signos de fatiga o cansancio.
- Dificultad para respirar.
- Febrícula.
- Molestias en el pecho.
- Dolor de garganta.
- Dolor de cabeza.
- Congestión y goteo nasal.
- Molestias y dolores.

Los síntomas de la bronquitis aguda, suelen ser, una tos molesta que se puede llegar a durar varias semanas después de que se solucione la inflamación. Los síntomas de la bronquitis crónica suelen ser una tos húmeda que produce mucosidad, estos síntomas duran al menos tres meses, con episodios recurrentes ocurriendo durante al menos dos años consecutivos.
El tratamiento de la bronquitis
Aunque para el tratamiento de la bronquitis rara vez es necesario acudir a un médico de cabecera, si la tos se acompañan de los siguientes síntomas:
- Duran más de tres semanas.
- Le impide dormir.
- Se acompaña de fiebre de más de 100.4 ° F (38 C).
- Produce moco descolorido.
- Produce sangre.
- Escucha sibilancias o si tiene dificultad para respirar.
Los síntomas de la bronquitis crónica se asimila al tratamiento a la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).