Importancia de la Inteligencia Emocional en nuestro Entorno

Siempre tuve la curiosidad de saber qué nos diferencia a unos y otros para ser capaces de llevar una vida exitosa. Luego, con más años, aparte de tratar de resolver aquella cuestión, me vino otra más: ¿y qué es el éxito? Esta última pregunta me vino a raíz de intuir que el disponer de una familia, poder viajar, tener diferentes grupos de amigos o tener de un buen trabajo era importante pero no suficiente. Si perdiésemos parte o todo de lo que he nombrado ¿qué pasaría entonces? Este fue el punto de partida para buscar elementos que me acompañaran siempre y pudieran además ayudarme a superar determinadas pérdidas y enfrentarme a vicisitudes cotidianas. Así que me hice con una lista de cuatro ingredientes que curiosamente son difíciles de perder si son consistentes: autoestima, gestión emocional, esencia y valentia.

Quería decirme “Estoy feliz y el motivo soy yo misma”. No se trata de hacer alarde del egocentrismo, nada más lejos de la realidad. Se trata de llegar a ser felices por lo que somos, no por lo que tenemos.

Con estos nuevos componentes incorporados en nuestro equipaje podemos además decidir quiénes somos y la vida que queremos llevar. Primero porque el conocimiento de tu ser te lleva a saber quién eres, qué quieres hacer y qué espera la vida de ti. En segundo lugar, porque te quieres, dispones de la suficiente autoestima como para no dejarte manipular. Tercero, percibes tus emociones y las manejas de la mejor manera posible que sabes en cada circunstancia. Y cuarto, en momentos de debilidad y cuando necesitas motivación bastará con mostrar la valentía.

La base de esta enseñanza debe adquirirse en el hogar. Sin embargo, ahora viene otra pregunta: ¿sabemos, como adultos, proporcionar estos cuatro ingredientes a nuestros hijos?, ¿los tenemos nosotros adquiridos?, ¿cómo acompañar emocionalmente a nuestros hijos si quizás no manejamos las propias?

Nuestra inteligencia emocional es modificable, educable y altamente necesaria para obtener equilibrio en nuestras vidas, tanto a nivel personal con familia y amistades como a nivel laboral. Es necesario disponer de una inteligencia emocional saludable que nos permita levantarnos ante las adversidades, tolerar las frustraciones, conocernos a fondo, saber las emociones que tenemos en nuestras situaciones cotidianas, reconocer su origen, disponer de un pensamiento positivo, tener empatía para dirigirnos mejor a los demás y conseguir puestos de trabajo que nos motiven y realcen nuestros talentos.

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