
A todos nos preocupa el ahorro en el hogar. Aquí no sólo entran los gastos en comida, extraescolares, ropa, gustos, caprichitos… sino también la “gasolina” que retroalimenta a nuestro hogar: luz, gas, agua…
No quiero “politizar” sobre este tema, pero sí subrayar que existen iniciativas de consumidores que se han organizado en cooperativas para comprar luz conjuntamente a nuevos proveedores y esto supone una alternativa a lo que actualmente conocemos y a la forma que estamos habituados a consumir. En este post os queremos dar unos consejos que podéis aplicar en vuestra vida diaria y con los que podéis ahorrar un buen dinero a final de año.
- Revisa la potencia contratada. Se dan muchos casos en los que tenemos una potencia contratada mayor de la que necesitamos. Dicen que si encendemos todos los electrodomésticos importantes de la casa y no saltan los plomos es posible que tengamos una potencia contratada mayor de la que necesitamos.
- Desenchufa los electrodomésticos en stand by. Todo lo que está conectado tiene consumo eléctrico por mínimo que sea. Así que cuando dejes de utilizar el tostador, desenchúfalo.
- Aísla ventanas y puertas. Muchas veces no notamos la calefacción en casa porque el calor simplemente se escapa por las rendijas. La solución es tan fácil como ir a tu ferretería del barrio y comprar aislante para tapar los huecos de ventanas y puertas… o simplemente baja las persianas.
- Revisa la tarifa que tienes contratada. La luz es más cara dependiendo de la hora del día en la que la consumas. Si tienes una potencia contratada menor de 15 kW puedes contratar una tarifa con discriminación horaria.