Feng Shui para el dormitorio

Tal vez nunca nos hemos parado a pensar en la importancia que tiene el dormitorio en nuestra salud en general.  Si pensamos que estamos en él la tercera parte de nuestras vidas puede que  empecemos a valorarlo de otra forma. Como media  dormimos 8 horas al día (la tercera parte del día) y si nos encontramos en un ambiente que favorezca el descanso, nuestras energías se verán renovadas, descansaremos mejor, habrá más armonía en nuestras relaciones personales y podremos afrontar los conflictos con una mayor fluidez  mental.

El dormitorio, como ya he mencionado en otro artículo del Feng Shui es el lugar más yin de la vivienda. ¿Recordáis las características de los lugares yin?  Es un lugar reservado de la casa, habitualmente alejado de la vista de curiosos, es un lugar íntimo, que ha de llevarnos a la reflexión, a la tranquilidad, al sosiego, ….al sueño.

Si nuestra vivienda tiene dos plantas, mejor ubicar el dormitorio en la planta de arriba.

Podemos relajarnos en él oyendo algo de música suave, pero no sería el lugar adecuado para trabajar, estudiar, ver la televisión o hacer deporte (son acciones yang que hay que evitar hacer en esta zona).

En el dormitorio deben de estar la menor cantidad de aparatos eléctricos posibles.

Es muy importante tener el dormitorio siempre limpio y recogido, sin ropa a la vista y con la cama hecha.  El desorden hace que se pierda todo el equilibrio que buscamos encontrar. Por la mañana, abrir la ventana y ventilar la habitación.

Los armarios deben estar siempre cerrados cuando se duerma. Han de estar ordenados y solo hemos de tener lo que usemos. Al prescindir de lo que no nos ponemos, estaremos dejando espacio a que entren cosas nuevas en nuestras vidas.

Una buena idea es poner objetos decorativos en pareja (que sean iguales): almohadas, jarrones, u otros elementos decorativos, teniendo la precaución de no colocar nunca dos espejos uno frente al otro (se crea una energía negativa en el espacio entre ambos).

Se que es muy difícil conseguir ubicar los muebles en el lugar exacto según el Feng Shui, porque muchas habitaciones son de dimensiones reducidas y dejan poco margen a grandes cambios. Si tenéis la suerte de tener muchas habitaciones para elegir la que queráis para descansar, o estáis construyéndoos una vivienda, lo tenéis mucho más fácil, porque podréis ubicar el cabecero de la cama orientado hacia el norte  (o hacia nuestra dirección favorable para descansar según nuestra fecha de nacimiento y sexo, tal como os mencioné en otro artículo).

Elegir muebles de líneas curvas y suaves, redondeadas, y no poner lámparas que tengan puntas afiladas que se dirijan a nosotros (ni en el techo ni en las mesillas de noche). Las lámparas han de tener una luz suave y lo ideal es que podamos graduar su intensidad para crear la atmósfera adecuada.

Si podemos orientar bien el cabecero, estupendo, pero lo que si debemos  procurar es seguir unas normas básicas, como son:

  • La cama ha de estar alejada de la puerta, y nunca en línea recta con ella.
  • No colocar espejos frente a ella, que reflejen nuestra imagen, pues podríamos tener sueños agitados.
  • Nunca deben de haber sobre el cabecero ventanas, estanterías o espejos.  Muchos incluso hablan de que tampoco  cuadros porque promueven conflictos y falta de comunicación en la pareja.
  • No apoyar la cama en la pared que dé a un baño.
  • Evitar colocar la cama bajo un techo con vigas.
  • No colocar objetos debajo de la cama (cajas, zapatos,…).
  • Evitar ventiladores de techo sobre la cama en lo posible.

La cama manda en el dormitorio, y hay que disponer los demás muebles  en torno a ella. Así que lo primero que habremos de ubicar bien es la cama.

Se ha implantado mucho la costumbre de no poner cabecero sólido en la cama, lo que lleva a generar agotamiento físico y emocional con el tiempo.  Un buen cabecero es uno hecho de madera o de madera forrado con tela. El respaldo simboliza la seguridad en la vida.

Los accesorios relacionados con el elemento tierra favorecen la armonía y son muy adecuados para poner en el dormitorio (alfombras, jarapas o un bonito arcón de madera  o banco a los pies de la cama).

La habitación ha de estar decorada a nuestro gusto, sin objetos inútiles o que nos desagrade ver y aunque el color es importante, no siempre ha de estar en las paredes; el dormitorio puede estar pintado de un color neutro (como un arena o un gris suaves), y si queremos podemos pintar una pared en el color que deseemos. El resto de colores los podemos introducir en otros elementos  de la decoración como  cortinas, cojines, cuadros o lámparas.

Elegiremos colores yin como el verde, salmón, rosa, colores  tierra, gris, azul o malva,  evitando  tonos muy intensos de ellos.

Las ropas de la cama debe combinar colores yin (Verde, azul, gris, índigo)  y yang (rojo, amarillo o anaranjado).  Evitar las sábanas blancas y los cubrecamas con rayas.

Hay que tener mucho cuidado tanto con los excesos como las carencias de los colores en la habitación (ambos dificultan el descanso).

El color verde representa la tranquilidad,  la esperanza y la frescura, pero un exceso de él provocará una falta de tacto en las relaciones interpersonales,  y una distancia afectiva en la pareja.

Un exceso de color rosa provocará melancolía, tendencia a trastornos hormonales en la mujer, depresión en adolescentes y excesiva introspección en ancianos.

El exceso de gris provocará distanciamiento de los seres queridos y falta de prosperidad.

Si pensáis que vuestra habitación de algún modo no os permite el descanso adecuado, probad a dormir durante una semana en otra habitación y observad el resultado.  Si lo confirmáis haced estos pequeños cambios y veréis lo que pueden representar para vosotros y vuestra salud.

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