La falta de lubricación vaginal

Todas podemos experimentar una mala lubricación vaginal en algún momento de la vida. No es un fenómeno extraño: los cambios hormonales, por ejemplo, pueden producir esta sequedad. La menopausia es un cambio hormonal muy importante. La toma de anticonceptivos hormonales o algunos tratamientos contra el cáncer también pueden provocar esta falta de lubricación. También hay infecciones vaginales que nos impiden lubricar bien. Si vuestro problema se encuentra aquí, en el plano físico, os recomiendo consultarlo con vuestro médico de confianza -imprescindible si hay sospecha de infección vaginal-. Para paliar los efectos molestos de la menopausia muchas mujeres buscan también soluciones naturales. Además de todo esto, vuestra vida sexual puede hacer un salto cualitativo con un pequeño gesto: comprar un buen lubricante.

Sin embargo, la lubricación está relacionada también con el deseo sexual y la excitación. Es  posible que no nos encontremos frente a un desajuste físico sino que haya algo más. Como comentábamos en el post anterior, quizás simplemente estemos en una etapa de la vida con otras prioridades y nos encontremos un poco desconectadas de la sexualidad. Otra posibilidad es que estemos pasando por una depresión o por una etapa de mucha ansiedad. Si este es vuestro caso, os animo a buscar una solución de forma activa. Hay mujeres que se quedan atrapadas en la ansiedad y la depresión durante años y lo instauran como una forma de vida. Si eres una de ellas y las soluciones médicas no te funcionan te animo a ser creativa.

Lamentablemente también puede ser que no deseemos a la persona que tenemos al lado. La falta de lubricación en sí no es un problema importante: lo que la provoca sí que podría serlo. Al final, una falta de lubricación puede ser -entre muchas otras cosas- el reflejo de una mala relación de pareja. Os animo, por lo menos, a reflexionar sobre ello.

Otra posibilidad es que nuestras relaciones sexuales no sean como las deseamos. Si somos felices y nuestra relación de pareja es buena, se trata simplemente de aprender a disfrutar las relaciones sexuales de otra manera.

Podemos aprender a darnos o a recibir la estimulación adecuada, alargar los juegos previos a la penetración, darnos más tiempo en general, probar alguna práctica que nos apetezca… En definitiva, conectarnos con la sexualidad de la forma que deseemos.

Para terminar, recordad que la salud hormonal y emocional -y, de rebote, la lubricación vaginal- están muy relacionadas con nuestro estilo de vida. Si tenemos un buen estado de salud general nuestras relaciones sexuales también serán mejores. Moverse, comer bien y tener relaciones sociales de calidad es muy importante. (Y el lubricante en la mesilla de noche, siempre de base acuosa, ayuda).

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