Entendemos por defectos refractivos o ametropías aquellas alteraciones en la función óptica del ojo que producen mala visión y que son susceptibles de corrección con sistemas ópticos (lentes) y actualmente, previa valoración del paciente, también pueden corregirse con cirugía.
Dentro de las ametropías debemos diferenciar dos grupos:
- Ametropías esféricas: miopía, hipermetropía y presbicia (vista cansada)
- Ametropías cilíndricas: astigmatismo
En este apartado abordaremos uno de los más comunes: la miopía
La miopía es aquella situación en la que un crecimiento excesivo del ojo hace que las imágenes no se formen a nivel del plano de la retina, sino por delante, dando lugar a la visión borrosa de los objetos lejanos. A parte de la mala visión de lejos, suele haber fatiga visual y empeoramiento de la visión por la noche.
Su prevalencia en la raza caucásica es de aproximadamente el 15%, siendo menor entre la raza negra y mayor en los orientales.

Es una enfermedad de origen multifactorial, si bien hay un fuerte componente hereditario, también se ha visto influencia ambiental, de modo que aquellas personas que realizan trabajos de cerca (estudio, ordenador, etc.) tienen mayor prevalencia que las que no desarrollan este tipo de trabajos.
La miopía tiende a estabilizarse en torno a los 20 años, excepto en el caso de los miopes magnos. Aquellos pacientes con inicio en edades tempranas, evolución más rápida al comienzo, ó con antecedentes familiares suelen progresar hacia miopías de mayor cuantía.
En la práctica clínica diaria podemos diferenciar básicamente dos tipos de miopía:
1. Miopía Simple (hasta 6 dioptrías): comienza en la adolescencia y progresa lentamente hasta estabilizarse en torno a los 25 años. No suelen presentar lesiones degenerativas de la retina.
2. Miopía patológica o magna (más de 6 dioptrías): suele aparecer antes de los 10 años, mayormente en el sexo femenino y progresa hasta edades avanzadas.
Debido a las posibles complicaciones de la miopía magna (mayor prevalencia de glaucoma, catarata, afectación de la mácula, desprendimiento de retina), se aconseja realizar revisiones periódicas, sobre todo cuando las dioptrías son mayores de 6.
Actualmente no existe ningún tratamiento eficaz para prevenir la miopía, existen diferentes fármacos y complejos vitamínicos, pero no hay estudios que avalen su eficacia. Los complejos vitamínicos cuando hay afectación retiniana (retinocoroidosis miópica) pueden ayudar a frenar algo la evolución.
En cuanto al tratamiento de la miopía en sí, tenemos métodos físicos, como son las gafas y las lentes de contacto y métodos quirúrgicos, ampliamente extendidos en los últimos años (Implante de lente intraocular, LASIK, PRK ).